Un movimiento estudiantil heredero de la cultura pop?*
Edison Marulanda Peña
En la universidad pública en Colombia hay anormalidad académica desde hace tres semanas. Los estudiantes de varias ciudades están reunidos en Asamblea permanente en las sedes, discuten los problemas que aquejan o amenazan la viabilidad de la institución, el impacto negativo del marco legal vigente de la educación superior (Ley 30 de 1992 y decretos posteriores) que casi les exige volverse autosostenible en algunos aspectos, lo que se traduce en el incremento de matrículas y menos recursos para la investigación seria que en verdad logre mover “las fronteras del conocimiento”.
En el caso concreto de la Universidad Tecnológica de Pereira los estudiantes y varios profesores, mediante un plebiscito, han solicitado la revisión del mecanismo y los porcentajes de votación de cada estamento, fijados en acuerdos del Consejo Superior, para la escogencia de decanos. El tema concierne al ejercicio de la democracia interna, por supuesto.
En las asambleas emergen líderes que representan unas ideas políticas y su visión de los conflictos del país, sus concepciones de las esferas pública y privada, la libertad, los derechos sociales, el poder… Se arrogan la iniciativa de proponer la agenda y la estrategia para presionar la búsqueda de soluciones reales.
Una de las tácticas usadas en el país ha sido la movilización, para visibilizar sus demandas y expresarle a la ciudadanía qué es lo que lleva a interrumpir la normalidad de la vida académica. Dos cosas merecen resaltarse de la marcha del 27 de octubre, que partió del campus de la UTP hasta el centro de Pereira: el número significativo de participantes –unas 4 mil personas, en su mayoría estudiantes y pocos docentes-, y el que haya sido totalmente pacífica. Ambos son elementos que dan legitimidad a la protesta social y contribuyen a modificar la percepción negativa o prejuiciada que algunos sectores tienen de los jóvenes universitarios, que en su mayoría son ciudadanos que creen en la democracia y las vías legales para manifestar la crítica y tramitar la resolución de los problemas.
Y como los jóvenes son creativos y destilan imaginación, han preparado un acto simbólico y artístico recreando en un performance uno de los trabajos más famosos de Michael Jackson, Thriller. Cerca de 500 estudiantes, maquillados y vestidos como zombies, resucitarán para danzar y decirnos con lenguaje estético su versión política de lo que entienden como resistencia ante la crisis de lo público. Nos invitarán a pensar que otro país, más incluyente y justo, es posible. Esto será el martes 10 de noviembre a las 4 pm en la Plaza de Bolívar.
Ojalá esta llamativa puesta en escena estimule la venta de calcetines blancos y pantalón negro -combinación que identificaba al Rey del pop en sus vídeos- en el comercio de Pereira, hasta agotar existencias. Y de paso, se jalona un sector económico y…el empleo.
Ya lo dijo Hannah Arendt, -no hay ninguna prueba en la biografía intelectual La filosofía como profesión o el amor al mundo escrita por Alois Prinz, de que usara pantalón y calcetín blanco- “la esfera pública, siempre indesligable de los conceptos de libertad y de distinción, se caracteriza por la igualdad. Por naturaleza los hombres no son iguales, necesitan de una institución política para llegar a serlo: las leyes. Sólo el acto político puede generar igualdad, sin embargo las leyes no cumplen aquí la función de reducir lo diverso a lo idéntico e invariable, sino que autorizan la posibilidad de las palabras y las acciones”. Lástima que la filósofa política Arendt no pueda venir a Pereira a observar lo que se promociona por sus organizadores, los estudiantes de la Universidad Tecnológica, como un GUINNES RECORD.
¿Se consolidará un movimiento estudiantil nacional, que incorpora elementos de la cultura pop y mediática, con otro ritmo y mentes innovadoras, que los diferencia del movimiento de los años 70?
Y asi fue como ensayaron:
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